utopía andante | melómana incurable | cinéfila | adicta a los libros | hija de escritores | alma de artista

triste intento de fotógrafa | chef principiante | algún día periodista y traductora

Los que se arriesgan a leer mi locura:

Crono(lógica)mente.

30/5/11

Secreto a voces.

Todos los chicos se enteraron de que voy a tener un hermano. Mi mamá, que fue a la reunión de la Cooperadora, no tuvo mejor idea y se lo contó a todos los padres. Bueno, mucha falta no hacía porque ya tiene una panza regrande. Por supuesto que nada le entra, así que se ha tenido que hacer unos pantalones enormes. Me mostró su panza y yo me impresioné al verla tan estirada pero ella me aseguró que nada le duele y que es muy lindo sentir al bebé cuando se mueve. A veces me pone la mano sobre su vientre y siento como una patada o un codazo. Es como algo mágico imaginarse a un bebé allí, casi nadando. Lástima que yo no estuve dentro tuyo digo y ella me dice, como siempre, pero estuviste en mi corazón que viene a ser lo mismo. Pero no es lo mismo para mí. Los chicos me felicitaron cuando se enteraron aunque me parece que María José y Loli se pusieron a secretear. A mí no me importa. No, mejor dicho, a mí me dijo mi mamá que no te importe y esta vez voy a tratar de hacerle caso porque estoy casi feliz con lo que me pasa y ya no veo las horas de que el bebé llegue para poder ponerles esos escarpines tan chiquitos que tejió mi abuela. Son como un pompón blanco con unas florcitas y una cinta. Quedate tranquila abuela, que yo me voy a encargar de contarle a mi hermano que vos se los tejiste y le voy a mostrar tus fotos cuando sea grande, para que te conozca y sepa que él también tuvo abuela y para que te quiera como yo. Eso está muy bien dice mi papá que por suerte tiene otro trabajo, aunque mi mamá se queje no es lo tuyo Eduardo, no es lo tuyo. Pero es un trabajo contesta él así que se ve que está contento lo mismo. Mi mamá también trabaja ahora. Ella se enoja cuando lo digo y me reta siempre trabajé ¿O qué es esto de estar haciendo cosas en la casa? Bueno, es que yo trabajar le llamo a eso de irse a otro lado y mi mamá ahora sí se va todas las tardes a venderles cremas de belleza a las vecinas. Para mi mamá son bárbaras aunque yo no creo lo mismo porque veo que muchas de las que se las compran siguen viejas y feas lo mismo. Se lo dije los otros días y casi me mata, y le contaba después a mi papá esta chica si habla me va a llevar a la ruina. A los viejos no los entiendo, así que me prometo una vez más que cuando sea grande no me voy a parecer a ellos. Aunque ya soy grande para las cosas que le convienen a mi mamá y chica para las cosas que a mí me gustan. Lo mismo me pasa a mí dice ella, soy demasiado joven para ser vieja y demasiado vieja para ser joven. Y es verdad, mi mamá es así, ni joven ni vieja, como yo, ni chica ni grande. Ya va a pasar dice para consolarme, aunque se ve que volverse vieja no le gusta ni medio.





De Estela Smania, en Pido Gancho 2, Ed. Sudamericana, año 2007.